Hace unos días entre en discusión
con mis compañeros acerca de cómo era esa vida lejos de mis papás, de mi casa y
de mi ciudad. Yo decidí salir de la comodidad de mi casa cuando vi en Bogotá
una oportunidad que quizá en mi ciudad no encontraría, me fui, gracias a la
vida, por gusto y con miles de sueños en las maletas.
No soy la única que ha dejado mil
cosas atrás por empezar un camino diferente, y de eso pienso que se trata la
vida. Bogotá es la ciudad de muchos y a la vez de unos pocos, recibe a diario a
montones de gente que, por una u otra razón ve a la capital como la salida a un
futuro “prometedor”, yo no lo aseguro porque aún estoy en busca de mi ideal
pero sé que estar hoy acá es un paso.
Bogotá acabó con mi zona de
confort, alteró mi tranquilidad, me ha enseñado a madrugar con una hora más de
anticipación para poder alcanzar un bus de Transmilenio medianamente vacío, a
caminar por las calles, con un ritmo rápido por precaución, a manejar mi propio
dinero, a cocinar para mí y lo más importante a valorar cada cosa.
Esto no es moralismo, ni una
clase donde se aprenda a apreciar lo que tenemos, porque cada quien llega a Bogotá
por motivos distintos, pero vale la pena que los “rolos”, quienes diariamente
ven llegar a su ciudad a gente de muchas partes del país, puedan conocer cómo
vemos su ciudad y cómo la vivimos.
Nosotros, los de provincia
vivimos Bogotá con cuidado, la aprendemos a querer lenta, muy lentamente, tanto
que en el proceso sé que más de uno ha deseado volver a su ciudad, tener una
pedazo de su tierra en Bogotá, sin embargo nos vamos acostumbrando. Todo al
comienzo es difícil, desde recargar la tarjeta para el bus, hasta saber cuál es
calle y cuál es carrera para poder llegar a algún punto de la ciudad.
Llegar a un lugar “ajeno” y
apropiarse de él, es un proceso que para mí ha valido la pena porque veo en
Bogotá la ciudad que me ha permitido dar pasos hacia un objetivo, porque me
abrió las puertas y aunque no me haya dado las mil amistades que algún día
imaginé y mi círculo social no haya
aumentado en gran medida, Bogotá si ha pasado por mí y me ha forzado a crecer.
Esta ciudad sigue siendo destino de muchos, el de un caleño, paisa, costeño y el mío hace tres años. Asi que Blogotear para mi es salir de mi hogar, llegar acá y retarme a cumplir mis deseos en la capital.

0 comentarios:
Publicar un comentario