jueves, 28 de abril de 2016

Una Boyacense en Bogotá

Hace unos días entre en discusión con mis compañeros acerca de cómo era esa vida lejos de mis papás, de mi casa y de mi ciudad. Yo decidí salir de la comodidad de mi casa cuando vi en Bogotá una oportunidad que quizá en mi ciudad no encontraría, me fui, gracias a la vida, por gusto y con miles de sueños en las maletas. 

No soy la única que ha dejado mil cosas atrás por empezar un camino diferente, y de eso pienso que se trata la vida. Bogotá es la ciudad de muchos y a la vez de unos pocos, recibe a diario a montones de gente que, por una u otra razón ve a la capital como la salida a un futuro “prometedor”, yo no lo aseguro porque aún estoy en busca de mi ideal pero sé que estar hoy acá es un paso.

Bogotá acabó con mi zona de confort, alteró mi tranquilidad, me ha enseñado a madrugar con una hora más de anticipación para poder alcanzar un bus de Transmilenio medianamente vacío, a caminar por las calles, con un ritmo rápido por precaución, a manejar mi propio dinero, a cocinar para mí y lo más importante a valorar cada cosa.

Esto no es moralismo, ni una clase donde se aprenda a apreciar lo que tenemos, porque cada quien llega a Bogotá por motivos distintos, pero vale la pena que los “rolos”, quienes diariamente ven llegar a su ciudad a gente de muchas partes del país, puedan conocer cómo vemos su ciudad y cómo la vivimos.

Nosotros, los de provincia vivimos Bogotá con cuidado, la aprendemos a querer lenta, muy lentamente, tanto que en el proceso sé que más de uno ha deseado volver a su ciudad, tener una pedazo de su tierra en Bogotá, sin embargo nos vamos acostumbrando. Todo al comienzo es difícil, desde recargar la tarjeta para el bus, hasta saber cuál es calle y cuál es carrera para poder llegar a algún punto de la ciudad.


Llegar a un lugar “ajeno” y apropiarse de él, es un proceso que para mí ha valido la pena porque veo en Bogotá la ciudad que me ha permitido dar pasos hacia un objetivo, porque me abrió las puertas y aunque no me haya dado las mil amistades que algún día imaginé y  mi círculo social no haya aumentado en gran medida, Bogotá si ha pasado por mí y me ha forzado a crecer.

Esta ciudad sigue siendo destino de muchos, el de un caleño, paisa, costeño y el mío hace tres años. Asi que Blogotear para mi es salir de mi hogar, llegar acá y retarme a cumplir mis deseos en la capital. 
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario